Un estudio del Ejército de Estados Unidos reveló que los guantes de descarga eléctrica que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) planea utilizar con detenidos y manifestantes provocaron dolor intenso, obediencia inmediata y temor a nuevas descargas durante un ejercicio realizado en octubre de 2024 en la prisión militar de Fort Leavenworth, Kansas.
Los resultados eran conocidos por dirigentes de ICE antes de que la agencia firmara, en agosto de 2026, un contrato por 16.7 millones de dólares para comprar 6 mil pares de estos dispositivos. La adquisición ha generado cuestionamientos sobre su seguridad, capacitación, supervisión y uso en operativos migratorios.
Participantes dejaron de resistirse segundos después de la descarga
El estudio evaluó el uso de los guantes en escenarios de extracción de personas de celdas, respuesta a disturbios y traslado de internos que no cooperaban. Empleados del Ejército representaron a prisioneros combativos y participaron en ejercicios con y sin los dispositivos.
Los participantes dejaron de resistirse pocos segundos después de que los agentes aplicaran las descargas mediante el contacto directo del guante con la piel. El informe registró fatiga, dolor y una fuerte aprensión ante la posibilidad de recibir otra descarga.
El documento también señaló que, después de experimentar los efectos del dispositivo, algunos participantes indicaron que ver el guante era suficiente para hacerlos querer obedecer. En las simulaciones, el equipo militar reportó una reducción en la duración de los enfrentamientos y un menor esfuerzo físico para controlar a los internos.
ICE presenta los guantes como una herramienta de desescalada
ICE ha descrito los guantes como dispositivos de distracción y desescalada, y sostiene que pueden ayudar a controlar rápidamente a personas que se resistan durante arrestos, traslados o disturbios civiles. La agencia afirma que su uso podría reducir la necesidad de recurrir a métodos de fuerza más severos.
Los dispositivos funcionan como guantes convencionales hasta que el agente activa el modo eléctrico mediante un botón. La descarga no inmoviliza el cuerpo como un táser, sino que produce dolor al sobrecargar las terminaciones nerviosas periféricas de la piel.
Durante el ejercicio militar, participantes que estaban mojados o tenían aceite en la piel describieron descargas más intensas. Uno de ellos reportó molestias que continuaron durante aproximadamente 30 minutos.
Persisten dudas sobre capacitación y supervisión
Organizaciones de vigilancia y defensores de derechos civiles han advertido que los guantes podrían facilitar abusos porque son fáciles de activar y no necesariamente dejan marcas visibles. El fabricante también ha señalado que no deben utilizarse contra personas vulnerables, entre ellas niños, mujeres embarazadas o personas con discapacidad.
El contrato con Compliant Technologies LLC contempla la entrega de los guantes, equipo de apoyo y servicios durante seis meses. Sin embargo, ICE todavía debe definir aspectos relacionados con la capacitación de sus agentes, las políticas de uso y los mecanismos para documentar y revisar cada aplicación.
La senadora Catherine Cortez Masto y otros 15 legisladores demócratas pidieron a ICE cancelar la compra o explicar cómo se evitarán abusos. Hasta el 6 de octubre de 2026, la agencia no había respondido públicamente a esas solicitudes ni había precisado cuándo comenzaría el despliegue generalizado de los guantes.

