El arco marino Hōlei, una formación de lava de aproximadamente 550 años y 27.4 metros de altura, colapsó en el océano Pacífico entre el miércoles 23 y el domingo 27 de septiembre de 2026, en el Parque Nacional de los Volcanes de Hawái, Estados Unidos.
El momento exacto del derrumbe no ha sido determinado. La desaparición ocurrió durante el periodo en que varias áreas del parque permanecieron cerradas temporalmente por el paso de la tormenta tropical Nolo.
Advierten sobre acantilados inestables
La zona cercana al antiguo arco continúa siendo peligrosa debido a la inestabilidad de los acantilados costeros, que caen de forma vertical hacia el mar y pueden desprenderse sin previo aviso. Las autoridades solicitaron a los visitantes respetar las áreas cerradas y mantenerse lejos del borde.
También se alertó que algunas personas han ingresado al sector restringido para observar los restos de la formación, una conducta que incrementa el riesgo de caídas, ahogamientos y operaciones de rescate en una costa expuesta al oleaje.
Una formación marcada por la erosión
El arco Hōlei se formó en una antigua colada de lava y fue moldeado durante siglos por la erosión del viento y las olas del Pacífico. La misma acción natural que creó la estructura debilitó gradualmente la roca hasta provocar su colapso.
La costa ya había mostrado señales de inestabilidad. Los terremotos asociados con la erupción y el colapso de la cumbre del volcán Kīlauea en 2018 dañaron los acantilados cercanos, mientras que nuevas grietas llevaron al cierre del mirador original en enero de 2020.
En marzo de 2020 se habilitó un área de observación más alejada del borde. Antes de desaparecer, el arco era uno de los puntos naturales más reconocibles del parque, al final de la carretera Chain of Craters.
Aunque el derrumbe representa la pérdida de un sitio emblemático, las formaciones de este tipo son temporales y forman parte de la transformación constante de la costa volcánica de Hawái.

