Estados Unidos y Rusia mantuvieron nuevos contactos este jueves 8 de octubre de 2026 por el posible brote de peste neumónica registrado en la región siberiana de Irkutsk, después de la muerte de una investigadora vinculada a un instituto especializado en enfermedades infecciosas.
La comunicación bilateral continuó mientras persisten dudas sobre la causa exacta del fallecimiento y sobre el alcance de las medidas sanitarias aplicadas en la zona. Hasta ahora, las autoridades rusas no han confirmado oficialmente un caso de peste neumónica.
El organismo ruso de defensa del consumidor, Rospotrebnadzor, dio por concluidas las medidas profilácticas adoptadas para prevenir una epidemia. Estas acciones fueron implementadas después de que varios hospitales de Irkutsk fueran puestos bajo vigilancia y se identificaran personas que tuvieron contacto con la investigadora fallecida.
La mujer murió el 2 de octubre, y desde entonces surgieron reportes que relacionaron su deceso con una posible infección por peste neumónica. Sin embargo, los análisis difundidos por las autoridades rusas describieron el padecimiento como una neumonía de origen no determinado y no detectaron patógenos peligrosos entre los contactos examinados.
El presidente estadounidense Donald Trump había anunciado que hablaría con el mandatario ruso Vladímir Putin sobre el caso. También descartó que el episodio estuviera relacionado con un arma biológica y señaló que Moscú consideraba la situación bajo control.
Rusia negó además los rumores sobre un segundo caso de peste neumónica en la región. La Organización Mundial de la Salud solicitó información adicional para evaluar el fallecimiento y determinar si existe algún riesgo de transmisión.
La peste neumónica puede transmitirse entre personas mediante secreciones respiratorias, por lo que la atención internacional se concentra en confirmar el diagnóstico, revisar a los contactos y establecer si hubo exposición dentro del instituto de investigación. Mientras no exista una confirmación clínica y de laboratorio, el episodio permanece como un posible brote y no como una epidemia comprobada.

