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México tiene infraestructura eléctrica de 2018 para la demanda de 2026, advierte Gonzalo Monroy

México enfrenta un déficit estructural de infraestructura eléctrica, pues mantiene redes diseñadas para las necesidades de 2018 mientras la demanda corresponde a los niveles de 2026, advirtió Gonzalo Monroy, director general de GMEC. El especialista afirmó que el rezago afecta el suministro, la expansión industrial y la llegada de inversiones al país.

El problema, explicó, no se limita a la capacidad de generación, sino también a la falta de infraestructura suficiente para transportar la electricidad hacia las zonas donde se concentra el consumo. Esta situación ha elevado la presión sobre el sistema eléctrico y ha contribuido a interrupciones en regiones como las penínsulas de Baja California y Yucatán.

Transmisión eléctrica, el principal cuello de botella

Monroy señaló que la transmisión continúa bajo control estatal y que los avances en este segmento no han seguido el ritmo del crecimiento de la demanda. A su juicio, la Comisión Federal de Electricidad enfrenta un retraso cercano a tres años en sus inversiones, lo que reduce la capacidad para atender nuevos proyectos.

La saturación de las redes también tiene efectos económicos. Proyectos industriales y centros de datos interesados en instalarse en estados como Querétaro, Durango y Coahuila han encontrado dificultades para obtener suministro inmediato, una situación que puede llevar a las empresas a considerar otros destinos de inversión.

Demanda creciente y transición energética

El especialista consideró que México necesita una planeación energética flexible para responder al aumento del consumo y a los tiempos reales de construcción y entrega de equipos. También sostuvo que las fuentes solar y eólica requieren respaldo firme para garantizar la continuidad del servicio, debido a su carácter intermitente.

Aunque el país cuenta con zonas de alto potencial para la generación renovable, la falta de redes de transmisión y de certidumbre en la planeación puede frenar la participación privada y retrasar nuevos proyectos de generación eléctrica.

El rezago amenaza el crecimiento industrial

La disponibilidad de energía es un factor central para el nearshoring y para la instalación de industrias que requieren grandes volúmenes de electricidad. Por ello, el déficit de infraestructura puede limitar la expansión de parques industriales, centros de datos y otras actividades vinculadas con la relocalización de cadenas productivas.

Monroy planteó que México necesita acelerar la inversión en transmisión y distribución, además de promover mayor competencia y coordinación entre las autoridades energéticas y los participantes del sector. El objetivo sería reducir las restricciones de suministro y atender el crecimiento esperado de la demanda.

“Estamos en déficit y tenemos la infraestructura de 2018 con la demanda de 2026. Vamos retrasados, vamos tarde. La energía más cara es la que no se tiene”, afirmó Gonzalo Monroy.

El diagnóstico coloca a la infraestructura eléctrica como uno de los principales desafíos para el desarrollo económico de México. Sin nuevas inversiones y una planeación capaz de adaptarse a la demanda, el suministro energético podría convertirse en un factor cada vez más determinante para decidir dónde se establecen las empresas.

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